Sunday, March 28, 2010

Creer o no creer

¿En realidad importa?
Los seres humanos pensamos que las cosas visibles e invisibles van a existir o dejar de hacerlo porque nosotros creemos en ellas o no. Si dos personas ( y somos siete mil quinientos millones) piensan diferente de Dios -una es atea-, ¿cuál tiene razón?. Si Dios no existe, una está errada, y la otra irremediablemente dependiendo de sí misma. Pero si Dios existe, entonces la que cree ha escogido lo más sabio. Pero, ¿cambia esto que Dios exista o no?, ¿cambia lo que nos va a suceder después de la muerte física nuestra actual opinión?. Evidentemente para nada. El día que nacemos comenzamos a morir, minuto a minuto nos acercamos al inevitable desenlace. Podemos pasarnos la vida discutiendo sobre el origen del universo, si Jesús existió, si fue solo profeta o si es el Hijo de Dios, ¿alteran nuestras discusiones el orden del universo o la existencia de Jesús, su Reencarnación?¿Es Alá Dios y Mahoma su profeta?. ¿Tienen razón los mormones, o los testigos de Jehová, o la nueva era, o los gnósticos? Nada de esto altera la única verdad, y si es verdad tiene que ser única. Es tiempo que tomemos cuenta de nuestra insignificancia, nos despojemos del orgullo, y entendamos que debemos tomar una decisión, que mejor que sea la acertada, porque de ello depende todo.
Y la pregunta más relevante, y no es para ser contestada con palabras: ¿hay vida después de la muerte?, y si hay ¿como es?. ¿Cómo se gana?, ¿que pasa con los buenos al morir (suponiendo que hubiera alguno)?, ¿y con los malos?.
Algunos tenemos hijos, otros ya nietos, casi todos tenemos hermanos, y seguramente todos tenemos o tuvimos padres. ¿Dónde están los que murieron?, ¿los volveremos a ver?, ¿tememos por nuestra familia después de esta vida?
Hay respuesta para todas estas preguntas, si se preguntan con humildad y con verdadero deseo de saber.
Recordemos que Dios no va a ser afectado por nuestra opinión, mejor comencemos a preguntar y quién sabe si la verdad no nos es revelada.